domingo, 8 de julio de 2018

La Princesa Errante (Caperucita Roja)


Desde hace tiempo vengo observando que el mercado de las miniaturas ha querido incluir algo la presencia femenina dentro de sus catálogos, pero nos hemos encontrado con dos problema: o se han esculpido bastante mal, con una anatomía desproporcionada (no debe ser fácil) o se han esculpido muy bien, pero con un aspecto hipersexualizado, casi como prostitutas buscando trabajo en vez de heroínas o simplemente combatientes al igual que sus compañeros.





Por lo tanto quería tener un par de heroínas para mi Warhammer Quest o incluso para Mordheim. Pero las que había no me gustaban mucho la verdad, así que elegí una figura que ya tenía del grupo de Sigmarines de Shadespire. La escogí para conversionarla drásticamente porque no me gustaba nada, cogí unas cuantas ideas de la red y me puse manos a la obra.


La verdad es que el resultado es muy personal, he conversionado la miniatura pensando en dos conceptos: que fuese una guerrera encapuchada, que su escudo y parte de la armadura tuviesen una maldición o algún problema. Como ya sabéis, me encanta Nurgle y sus derivados así que acabo su marca en la armadura y el escudo...con problemas de imagen como de costumbre.


La capucha y la capa le dan una identidad distinta, además que la capa hace que sea más grande y su efecto aeróbico cobre más sentido. El rojo con el plateado de la armadura ayuda y me gusta como queda la combinación.


El problema del escudo y derivados...Aquí estéticamente puedo ver que quede algo mal o choque, pero es parte del trasfondo del personaje, porque para mí cada héroe tiene que tener algo diferente al resto. Así que allá vamos.


La Princesa Errante fue una antigua fiel de Sigmar, su fe la llevo a luchar por la justicia en el mundo, pero el culto de este simple dios humano no era suficiente para esta devota, ya que ella quería ser más justa que el resto, quería obtener más poder que sus rivales y así acabar con todas las injusticias del mundo. Para ello estudio los libros oscuros del Caos, algo que la llevo a ser considera un hereje, pero gracias a ello pudo aprender a controlar algunos elementos de la magia y sobre todo protegerse de ella.

Humillada públicamente y señalada por ser una apóstata, decidió vagar hacia el norte, a los maltrechos desiertos del Caos, allí dio con una antigua fortaleza, abandonada o eso pensó ella, hasta que encontró dentro de ese lugar a un personaje que cambiaría su vida. Su maestro.

Con el tiempo, su maestro le enseño el camino de las artes prohibidas, no para servir al caos, si no para aprovecharse de él y tener poder, cuando consiguió dominar sus artes decidió buscar nuevas metas, fue a luchar contra tribus enteras de bárbaros y uso su sangre y piel para ir dando forma a lo que sería su nuevo culto.

Con los años se presentó en el Viejo Mundo como una justiciadora que defendería a los débiles, pero acabo despreocupada de los débiles y lo que quiso fue encontrar una fuente de poder nueva, así que acabó en la ciudad con más poder que había oído hablar: Mordheim, es ahí donde empezaría su aventura de verdad.

Mandó mensajes a su maestro para que el viniera a ver la ciudad, pero mientras luchaba contra bandas enteras de todo tipo de razas, su escudo y su armadura fueron apoderándose de las almas de sus rivales. Con cada muerte la guerrera obtiene más poder y más protección, ya que se dice: "para matar a la Princesa Errante antes debes acabar con las 1000 almas que la protegen".


Y ese es el trasfondo, espero que la veáis en alguna partida repartiendo justicia por todos las calles de la ciudad, cuando tenga las reglas más claras las publicare aquí. De momento me quedo con que es un personaje que me gusta bastante y que su escudo le dará algunos poderes extra.

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